En esta cuarta parte sobre la
trayectoria de Tarantino voy a comentar la película Kill Bill. Sí, la película,
porque realmente es una película partida en dos debido a la gran duración que
tendría si se emitiera en una sola parte.
Aquí Quentin trata el tema de la
venganza de Mamba Negra (interpretada por Uma Thurman) contra su exjefe Bill y
todos los que trabajan a su cargo, debido a que la intentaron matar el mismo
día de su boda. Y toda la película muestra la evolución que va sufriendo el
personaje interpretado por Thurman para conseguir estas venganzas y llegar, por
último lugar, a Bill.
Para poder analizar e interpretar
la película se deben haber visto las dos partes (ya que representan un todo).
Si solo visionas la primera parte se queda coja, sobre todo respecto a
profundidad del personaje y el conocimiento más psicológico, que se trata más
en la segunda parte. También se deben visionar las dos partes para conocer a
Bill, la historia que vivieron todos estos asesinos y como acaba su historia.
Hablando sobre Quentin,
nuevamente esta película es un capricho que tiene (como el resto básicamente).
Se demuestra que nadie puede influir sobre él y sus historias como le ocurren a
muchísimos directores cuando se consagra, que simplemente hacen historias
simples, vacías y entretenidas para atraer al público y embolsarse un saco de
millones y a vivir la vida. Con Tarantino no ocurre esto, hace lo que le da la
gana en todo momento, cambia radicalmente los temas a tratar en cada película y
tiene muchísima personalidad. Y también se embolsa millones, para que nos vamos
a engañar, pero haciendo lo que le gusta.
Una de las características de la
película es la paciencia. El punto clave de las películas. La mamba negra no actúa hasta que
está segura de que va a conseguir su venganza, y además de una manera que haga
sufrir a la víctima. Quentin se ha licenciado con matrícula de honor en dirigir
escenas pacientes, sin prisa. No es necesario que la acción y el movimiento sea
continuo, no hay que marear al espectador con continuos giros de cámara ni
precipitarse, no hay que llenar la pantalla efectos, lo que hay que conseguir
es un equilibrio entre la evolución de los personajes y, en este caso, las
batallas con las víctimas. Por ejemplo la escena de la tumba, debería ser una
escena imprescindible de estudio para toda academia de cine. Trata muchísimos
temas a la vez: el enfoque de la cámara, la mezcla de la música con la tensión,
la no precipitación… y todo ello en cuatro minutos. En cuatro jodidos minutos
hay más cine que en películas enteras de dos y tres horas. No te cansas de ver
una y otra vez la misma escena pues cada vez encontrarás algún detalle que no
has visto.
Para finalizar esta cuarta parte
simplemente haré un resumen de este artículo: Tarantino vuelve a consagrarse
haciendo puro cine, lo que más le gusta a él, y divirtiendo al espectador con su
magnífica mezcla de tensión y música en cada momento.

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